ENFRÉNTATE AL MIEDO Y NO PERMITAS QUE TE DETENGA

ENFRÉNTATE AL MIEDO Y NO PERMITAS QUE TE DETENGA

¡BIENVENIDO NOVIEMBRE! Dejamos atrás Octubre, considerado popularmente el mes del MIEDO, debido a que este mes concluye con la celebración de la noche más terrorífica del año, la noche de Halloween. Y tras una noche de sustos y pesadillas, damos la bienvenida a Noviembre; el mes idóneo para olvidarnos de nuestros miedos o, para aprender a vivir con ellos. ¿Cómo? Enfrentándonos a ellos.
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Aún así, todos sentimos miedo en algún momento; temor a no ser suficiente, temor al rechazo, temor a fallar y a equivocarnos… y eso nos bloquea en un lugar en el que no estamos a gusto, pero a su vez, no nos atrevemos a dar ese paso en busca de algo mejor.

En general, nos pasamos la vida sufriendo por lo que sucedió en el pasado y por lo que deparará el futuro. Dejamos entrar al miedo y con él construimos límites todo el tiempo. Queremos vivir en esa burbuja de protección y seguridad, y nos olvidamos de experimentar la vida. Pero, ¿y si por vivir en esa burbuja dejamos de poder reír, llorar, cantar o bailar? ¿Y si, sin darnos cuenta, ya no podemos ni siquiera sentir o respirar? ¿Sigue siendo eso vivir?

Vivir es sentir, sentir es existir. Piensa; si el miedo no trata de lo que ha sucedido, sino que se basa en lo que pueda pasar en un futuro, vivir con miedo significa sufrir por aquello que no existe todavía. Y si para evitarlo, te creaste esa burbuja, entonces estás anclado a una “No vida”. Visto así, ¿Qué sentido tiene?
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El miedo es la solución fácil a no atrevernos, a no luchar por lo que queremos. Miedo a perder un trabajo, una pareja, a enfermarte, a la soledad, a envejecer, a probar algo nuevo, a lo desconocido, a salir de tu zona de confort. ¿Para qué sirve vivir con miedo si eso nos aleja de disfrutar del momento? Llegados a este punto, tranquilo/a porque enfrentarse al miedo es posible. De ti depende no tener que construir esa burbuja o, si ya la construiste, está en ti salir de ella. 

ANALIZA TUS TEMORES

Explora cuáles son tus miedos y de dónde vienen. Anota una lista con todas aquellas cosas que temes, no importa que tan grandes o pequeñas puedan parecerte. Identifica sus razones. Ten en cuenta que los miedos no desaparecen al instante, pero una vez los localices, conseguirás que no te controlen. En ese momento empezarás a dirigir tu vida, y si tus temores no desaparecen, aprenderás a convivir con ellos. Sólo necesitas cambiar tu forma de pensar y enfocar para así ser dueño de tu camino y elegir tu propio destino.

Aléjate de las excusas, es más fácil renunciar a tus sueños y deseos cuando te escondes detrás de los “yo no puedo”, pero es más satisfactorio y gratificante aceptar el riesgo e ir a por ello.

LOS OBSTÁCULOS SON OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE Y CRECIMIENTO

Estamos hechos para adaptarnos a las situaciones y adversidades. Confía en esa fuerza interna que está segura de ti y te dice “tu sí puedes”. Aprovecha los momentos complicados y conviértelos en experiencias para aprender más sobre ti mismo, para conocerte y descubrir lo que realmente quieres y necesitas. Domina tus emociones, tú tienes el poder de tu mente. No cedas al miedo, porque con él no lograrás tu éxito.
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Proyecta tus emociones positivas, si cambias el enfoque de lo negativo a lo positivo, la energía fluye. De esta manera atraes positividad en tu vida y el miedo se difumina.

VIVE EN EL PRESENTE, EL FUTURO ES IMPREDECIBLE

No hay manera de saber si alguna de las situaciones que imaginas en tu mente llegará a suceder en el futuro. La tendencia a preocuparnos por cosas que no existen nos compromete a no disfrutar de aquello que está sucediendo en el momento presente. La incertidumbre del “Qué pasará si…” nos genera miedos en forma de intranquilidad e inseguridad y nos priva de arriesgar. En este momento es en el que te debes posicionar y valorar si tomar el riesgo vale más la pena que vivir con el miedo.

Arriesgar es crecer. No renuncies a luchar por lo que quieres, no te acomodes a lo que tienes si crees que mereces más. No te rindas cuando lo veas difícil, al contrario, lucha con más intensidad por conseguir tu propósito.

Vive en el presente, no dejes que tus miedos por el futuro se adueñen de tu vida. Si disfrutas del presente, guías a tu propio futuro a seguir en esa línea, porque ser feliz no requiere ningún esfuerzo. Ser feliz está al alcance de todos y todos tenemos el mismo derecho. ¿Sabes lo que sí requiere esfuerzo? Preocuparte y lamentarte por aquello que todavía no ha sucedido y que no puedes controlar.
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No dejes que tus posibles errores del pasado te persigan ni influyan en tus decisiones del futuro. Disfruta del aquí y del ahora, del momento presente, ya que es el único momento en el que vives. Olvídate de la preocupación, elige enfrentarte al miedo y que no te detenga.

ACÉPTATE Y LIBÉRATE

Acepta que el fracaso forma parte del riesgo, y que eso no te limite a vivir sin miedo. Para ello, deberás priorizar que tus sueños están por encima de cualquier temor a equivocarte o a fallar. No hay mejor enseñanza que fracasar ni mejor aprendizaje que arriesgar. Decide cambiar tu historia, despídete del miedo, y si no desaparece, opta por ser su dueño. Sólo así descubrirás en ti tu mejor versión.

Y, una vez controlado tu miedo, deja de controlar el resto. Fluye, suelta todo, deja que lo malo se desintegre. Vive, pero VIVE DE VERDAD, intensamente, este es el objetivo final. Siente, confía, valórate, date tu lugar. Tu vida eres tú, decide vivirla a lo grande y no te arrepentirás.

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