Agosto invita a bajar el ritmo, respirar y soltar la prisa. En medio del calor y la intensidad del verano, elegimos la suavidad, el silencio y esa calma que repara, sostiene y ayuda a volver al presente.
Este mes, las prácticas serán un espacio de descanso, escucha y reconexión. Un refugio para atender lo que sentimos y recordar que también cuidarnos es permitirnos parar.